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miércoles, 2 de julio de 2014

La Gran Batalla del Vino de Haro

            A quién no le suenan fiestas como San Fermines (Pamplona), Fallas (Valencia), Las Cruces (Granada y otros), San Isidro (Madrid)...??? Pues hoy quiero hablar de una fiesta que me encanta. Un evento que se repite una vez al año y que mucha gente aguarda con gran expectación contando los días (va por ti, David!). Me refiero a la Batalla del Vino de Haro.

             

             Ya había oído hablar de ella (en el mundillo del vino, y más aún adorando Haro, es inevitable), pero no fue hasta hace tres años cuando me lancé, y juntando a unos amigos me enfundé mi traje blanco de guerrera y me uní a la batalla. Desde entonces todos los años voy (en diferentes modalidades... porque la noche de Haro y sus jarreros tienen mucho peligro), pero la más especial fue la primera, fue mi bautismo en vino.

             Y cómo empezó todo este jaleo? Pues fue hace muuuuucho tiempo. Tras la muerte de San Felices de Bilibio, los paisanos de la zona iban a los Riscos de Bilibio (lugar donde se celebra la Batalla) a visitar su tumba. Y por ello, por el siglo XV, el ayuntamiento de Haro decide organizar una romería en el mismo lugar, con fiestas incluidas, entorno a los días de San Juan y San Pedro. Y ya llegando al siglo XX comienzan a producirse los primeros bautizos de vino (o remojones), siendo en 1940 cuando por primera vez emplean  el término Batalla del Vino.

Vista desde abajo de los Riscos de Bilibio.

            La Batalla tiene lugar cada 29 de Junio por la mañana bien prontito. Tras la procesión y misa, comienza la esperada batalla. Y tiene unas normas que medio resumidas serían estas:

* Objetivo: Manchar al prójimo de vino hasta que quede más morado que el pendón (bandera) de Haro.

* Hay que vestir de blanco pulcro con el pañuelo rojo tradicional de las fiestas. Aunque durará poco...

* Las armas "legales" de esta pacífica batalla pueden ser: toda clase de botas, botellas (nunca de vidrio), calderos o cubos, sulfatadoras, pistolas de agua... Siempre aparece alguien con inventos asombrosos.

* Divertirse, hacer amigos, cantar, reír... Pero no fiarse de nadie!!!!

* Y en cuanto comience el almuerzo (típico de caracoles y chuletillas al sarmiento) habrá terminado la Gran Batalla.


                Y ahora os muestro algunas fotos de aquella "primera vez", con alguna anécdota o consejillo.

              A los Riscos se puede subir en coche/bus o andando. Si caminas ve con paciencia y ganas de hacer amigos por el camino. Si vas en coche ve pronto para pillar aparcamiento y también ve con paciencia por los atascos que se forman. Nosotros casi quemamos el embrague del coche que nos prestaron (coche viejito, cuestas, atasco... Que conste que yo no conducía!!). Ah!!! Y no olvidéis poner plásticos o mantas en el coche porque se sube limpio, pero se baja... Y el ayuntamiento pone buses, que son una buenísima opción y te quitas de líos.

Subiendo en coche, "desayunando" con Prado Enea.

Con la tropa casi al completo, y bien limpitos (bueno, no todos, jeje).

             En cuanto al vino que llevéis, nosotros siempre distinguimos entre dos tipos: el que nos vamos a beber que llevamos en botas controladas, y el que vamos a tirar a la gente que llevamos en garrafas, pistolas o donde surja. (Truco, el vinacho tinto puedes diluirlo con agua y tienes más volumen para tirar y mancha igual). Una nota importante: desayunar fuerte!!! aunque no os hayáis acostado aún esa noche.

Nada más llegar nadie da tregua, hay que atacar!!!
Gran imagen del previo al impacto
Y del impacto. Hay quien hasta disfruta.
             
              Ahhh!! Una cosa importante. El primer año según llegué a casa tiré toda la ropa a la basura (hasta la interior) pensando que las manchas (mejor dicho, el tinte) no saldría. Y el segundo año lavé todo y volvió a su blanco natural. Truco: si no sale de primeras con un par de lavados, probad con agua oxigenada (un chorro en las manchas que queden es mano de santo). De todos modos llevad ropa que no apreciéis demasiado...

            Y cómo no, ya que estáis allí (en Haro y La Rioja) disfrutad de sus vinos. Os recomiendo la zona de La Herradura (es como una mini zona Laurel -Logroño- menos caótica y de gran calidad) porque es perfecta para irse de vinos y pintxos. Tienes una gran variedad de vinos riojanos, sobretodo de Haro, que puedes pedir con nombre y apellido. Mis recomendaciones: para comer la zapatilla, la brocheta de sepia, el pimiento relleno (de los que pican) o cualquier pintxo con setas... y para beber siempre pido Muga o Martinez Lacuesta (blanco y tiento, pero hay muchas maravillas) ^_^
             


              Y poco más... Sólo decir que el año que viene pienso repetir y os animo a vosotros también. Es una gran experiencia, rodeados de gente sana y maja. Se hacen amigos, hay mil anécdotas... 100% recomendable. 


lunes, 24 de febrero de 2014

El flechazo

            Hoy me apetece hablar de cómo el mundo del vino me enamoró.

            Mucha gente me pregunta cómo acabé dedicándome al mundo del vino. Pues aquí lo voy a explicar. Aunque podría decirse que el mismo universo me iba guiando…


Estudié ingeniería agrónoma y como en todas las ingenierías, para acabar tienes que presentar un proyecto fin de carrera. En mi caso me apetecía hacer algo diferente y muy mío… Así que me inventé un título al que luego habría que darle cuerpo: “Estudio sobre el método de elaboración y la arquitectura en bodegas de la D.O.Ca. Rioja”. Y con mis nociones básicas del tema (un par de asignaturas en la carrera y mucha experiencia como consumidora) me puse manos a la obra.

¿Por qué Rioja y no Ribera, Priorato u otra Denominación de Origen? Pues porque sí. Siempre me gustó mucho el vino de Rioja y daba la casualidad de que me prestaban una casa en Haro (millones de gracias Lola), mi centro de operaciones y oportunamente capital del vino riojano.


             En esta foto os enseño la Plaza Mayor de Haro, desde la que sale en una esquina La Herradura (la famosa zona de bares para irse de vinos y pintxos) y donde acaba la famosa Batalla del Vino de Haro.


          Y en esta aparezco  demostrando mi dominio del porrón (parece fácil pero mi camiseta lo sufrió…) y lo bien que lo he pasado por esas tierras.


            Bueno, no os voy a contar todo el rollo de mi proyecto, pero sí que fueron los paisajes y sus colores, la gente que conocí, las bodegas y vinos que descubrí, el ambiente y la alegría, lo que hizo que me enganchara y supiera que ya estaba, que ya sabía lo que me hacía feliz.



          Visité muchas bodegas y me entrevisté con  mucha gente (gracias de nuevo!!). Todas las bodegas me resultaban interesantes ya fuera por su arquitectura o su forma o enfoque a la hora de elaborar sus vinos.

    No voy a hablar de todas puesto que quiero dedicar el tiempo que se merece a cada una de ellas en el futuro. Pero sí de dos muy distintas que me marcaron.

  Una de las bodegas que más me aportó fue López de Heredia-Viña Tondonia. Ellos son encantadores y la bodega fantástica; un monstruo (en el buen sentido siempre) clásico del siglo XIX donde elaboran vinos riquísimos (Viña Tondonia, Viña Cubillo, Viña Bosconia, Viña Gravonia). El toque moderno de la bodega lo puso la arquitecta Zaha Hadid al diseñar la boutique. Merece mucho la pena acercarse a visitarla. Es mi primera recomendación cuando alguien me pide consejo sobre bodegas de Rioja.


   La otra es la bodega Abel Mendoza Monge, más pequeña y reciente, donde se elaboran vinos modernos (“de autor”) siguiendo la propia filosofía del propietario. Recomiendo que si encontráis alguno de sus vinos (Jarrarte; Abel Mendoza) no dudéis en probarlos.


Y en fin, me gustó tanto tanto todo lo que vi que me enamoré. Y al poco después me especialicé, hice un máster en viticultura y enología. Y la máquina se puso en marcha...